domingo, 2 de diciembre de 2012

Del porqué soy una fama y no un cronopio


(Ensayo con tono de cuento escrito en el 2010, que para mi sorpresa tiene más de algún admirador en la red. Editado)

Dedicado al cronopio Cortázar,
Y a la cronopio que hizo nacer este  ensayo con tono de cuento.


Tú eres una fama y yo soy un cronopio, me dijo de pronto y sin motivo alguno, una cronopio azul hace dos años. Como yo en ese momento no tenía la más mínima idea de lo que ella quería decir, se lo pregunte. Ella arrugo un poco la nariz y sin voltear siquiera, respondió: lee el libro[1]. Su respuesta, podrán pensar, fue mucho más cercana a la de una fama que a la de un cronopio, pero no se equivoquen, ella es un cronopio no una fama. Una cronopio absoluta, demasiado cronopio incluso para su gusto, pero se conforma porque es lo que hacen los cronopios y es feliz con eso, y no se queja. Es más, a ella le gusta gritar por ahí que es un cronopio y no le  importa que los demás no entiendan o no hayan leído el libro. Cuando eso pasa, ella se detiene, arruga la nariz un poquito y responde compaciente: Cronopio, cronopio, cronopio.

Tres semanas después de esa acusación con tono de queja, termine el libro sentado en un cafecito de Providencia. Hacia frío y comenzaba a llover. Un niño se resguardo bajo el paraguas de su madre, en su manito infantil llevaba dos globos con helio, eran verdes y estaban húmedos. Cronopio, cronopio, dije bajito y acompañe el saludo con un gesto, después me reí de mi mismo. No fue hasta ayer, que me entere que Cortázar antes de humanizar a los cronopios, los descubrió por primera vez en un montón de globos verdes en un teatro en París[2]. Entonces me reí mucho más.
Los cronopios, dijo Cortázar en una entrevista[3] hace algunos años, tienen conductas de poetas y de asociales, frente a los famas que son los políticos y los gerentes de los bancos. Las esperanzas y esto lo digo yo, no Cortázar no me interesan y no vienen al caso.

Conclusión para concluir alguna cosa:
Me pase los últimos tres días frente a la pantalla del computador, y antes de eso, casi dos años enteros tratando de entender porque soy una fama y no un cronopio. Aun así, no conseguí nada.
Entonces recordé que mi abuelo, el alemán como le decían mis amigos, después de una de nuestras tantas discusiones a trasnoche, me dijo algo hastiado: Vo´ no soy derechista, soy comunista en cubierto porque te acomoda más la derecha. Ahora que lo pienso, quizá no soy fama, soy cronopio, pero me acomoda mas ser fama. Y no es que le esté dando la razón al viejo en cuanto a sus paradas políticas. Pero ciertamente su acusación me ayudo a entender un poco, todo este asuntito de las famas y los cronopios.

De lo que puedo concluir:
¿Qué hace un cronopio cuando se enamora?
Pierde la cabeza, eso es lo primero y prácticamente lo único que hace. Se olvida de cambiar el reloj alcaucil[4], y ni siquiera recuerda cómo funciona. Definitivamente deja de dibujar en las pizarras de las tortugas[5], y comienza a dibujar en todas partes. ¿Qué hace un cronopio cuando se enamora? Pierde la cabeza, eso y se dedica a cortar margaritas.
Cuando a un cronopio le rompen el corazón, llora un poco, y luego un poco más. Se sabe "desdichado y húmedo[6]". Pero mientras llora, piensa en que a todos alguna vez les rompen el corazón. En que enamorarse significa también llorar un poco. Y que a diferencia de los famas, el cronopio llora cuando tiene ganas, y como tiene ganas, llora un poco más.

¿Qué hace una fama cuando se enamora?
Lo anota cuidadosamente en una libreta. Lo anota cuidadosamente sin olvidar escribir la fecha y la hora en que se enamoro. Lo anota cuidadosamente.
Compra rosas. Seis. Siempre seis. Y las regala.
Un fama jamás se enamora de un cronopio. Los famas solo se enamoran de famas.
Cuando a un fama le rompen el corazón, decide que el amor es cosa de cronopios. Corta cuidadosamente la hoja de su libreta en la que había escrito: me enamore y la "[envuelve] de pies a cabeza en una sabana negra y [la coloca] parada contra una pared (...), con un cartelito que dice:[7]" cuando creí, erróneamente, que una fama podía enamorarse.

¿Qué hace un cronopio encubierto cuando se enamora?
Pierde un poco la cabeza, pero lo disimula. Lo anota en una libreta cuidadosamente, luego olvida la libreta y lo anota en todas partes. No usa reloj, porque no lo entiende. Pero si usara y lo entendiera, olvidaría como usarlo. No corta margaritas pero se tienta. No compra rosas. Se las roba y las regala. No dibuja en tortugas, pinta al óleo y se llama así mismo: artista.
Un cronopio encubierto jamás se enamora de una fama. Los cronopios encubiertos solo se enamoran de cronopios. Los famas son tentaciones pasajeras.
Cuando a un cronopio encubierto le rompen el corazón, bebe whisky salado sentado en algún barcito donde nadie lo conozca. Fuma tabaco caro. Y decide que prefiere ser fama.

CATALA TREGUA ESPERA TREGUA[8]



[1] Cortázar, J. (1962) Historia de Cronopios y de Famas.
[2] Programa "A fondo" TVE, 1977.
[3] Ídem.
[4] Cortázar, J.  Relojes, en Historia de Cronopios y de Famas (1962)
[5] Cortázar, J. Cronopios y Tortugas, en Historia de Cronopios y de Famas (1962)
[6] Cortázar, J. (2000) La tristeza del cronopio (pp 64). En Historia de Cronopios y de Famas. Buenos Aires, República de Argentina: Alfaguara.
[7] Cortázar, J. (2000) Conservación de los recuerdos (pp. 67). En Historia de Cronopios y de Famas. Buenos Aires, República de Argentina: Alfaguara.
[8] Cortázar, J. (2000) El baile de los famas (pp. 62). En Historia de Cronopios y de Famas. Buenos Aires, República de Argentina: Alfaguara. 

8 comentarios:

  1. una linda profesorcita, azul y vanidosa. Cronopio, pero azul, la única azul que existe.

    Usa un vestido rojo, que pudo perfectamente haber usado su abuela en los '40s, pero ella no se siente anticuada "vintage", explica con calma.

    Está sentada en la mesa de al medio en la terraza de su café favorito, esperando que llegue, alguna vez, un fama verde que conoce bien.

    Se entretiene leyendo a Ulises, y se consuela leyendo a Proust.

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  2. Hola Santi: gracias por informarme del error. Si bien estuve abrazada a los libros de Cortázar desde que tengo memoria, creo que lo copié de algún lado porque no recordaba ese fragmento. Y claro, no lo recordaba porque no era de Julito. Lo voy a mantener, si te parece, y colocar debajo que es de tu autoría.

    Muchas gracias y un beso.

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    1. Creí que te había respondido, disculpa por no hacerlo. Me parece genial que lo mantengas.
      Un abrazo

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